jueves, 29 de diciembre de 2011

LA MAZMORRA


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La humedad era abundante en el interior de aquella lúgubre mazmorra. La luz apenas penetraba por un angosto ventanuco situado en lo alto de una de las cuatro paredes, provocando una claridad débil y lechosa que mostraba lo horrendo del lugar de forma difusa. Saramay se hallaba tumbado a un extremo, sobre un raído jergón que apestaba a mugre; mantenía los ojos entrecerrados, observando distraídamente los regueros de agua que se deslizaban a lo largo de las paredes. No se movía, el dolor punzante que tenía en el costado le obligaba a permanecer ligeramente encogido. Tenía la boca seca, hacía siglos que no ingería líquido ninguno, tampoco había comido en horas, pero no tenía hambre, el dolor mataba cualquier otro sentido, exceptuando el de la sed.

Apenas recordaba cómo había llegado hasta allí, todo en su mente eran imágenes difusas. Recordaba un vuelco en el corazón, unos ojos verdes, una piel suave deslizándose entre sus manos, una amenaza seguida de una huida, el apresamiento, golpes, muchos golpes ensañándose en su cuerpo, después, la negrura más absoluta, y la mazmorra en la que se hallaba…

Su mente no era más que un remolino de ideas que revoloteaban a su alrededor sin orden ni concierto, sentía frío, un frío líquido que le calaba hasta los huesos, ¿qué iba a ocurrir de ahí en adelante? ¿Lograría salir del infierno al que lo habían confinado? Negó con la cabeza mientras gemía lastimero, acababa de descubrir aterrado, que estaba perdiendo la esperanza…


Lorea Otsoa Honorato.

4 comentarios:

P.L. Salvador dijo...

Hacía mucho tiempo que no me pasaba por tu blog. La verdad es que últimamente no entro mucho en Internet. He pasado un rato agradable y he visto tus novelas. Habrá que leer alguna...

cessione del quinto dijo...

Què gran relato y què gran argumento. Me ha hecho reflexionar sobre la importancia de no perder la esperanza en el futuro, en nuestro futuro como sociedad. Un abrazo y enhorabuena.
Sara M.

LOREA OTSOA HONORATO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LOREA OTSOA HONORATO dijo...

Siempre es un honor que visitéis este humilde blog y que leáis mis escritos.


Un abrazo.