lunes, 18 de mayo de 2009

HASTA SIEMPRE

Ayer falleció el poeta del amor, el poeta del compromiso, Mario Benedetti, a los 88 años de edad, en Montevideo. El poeta uruguayo nació el 20 de septiembre de 1920 en la localidad de Paso de los Toros, Uruguay, descendiente de padres italianos. En 1945 se integró en el semanario Marcha, donde permaneció hasta 1974, cuando el semanario fue clausurado por el gobierno de Juan María Bordaberry. El poeta sufrió el exilio de su país tras el golpe de estado del 27 de Junio de 1973, y no regresará a su patria hasta marzo de 1983.
Tras su muerte ayer, 17 de Mayo de 2009, nos lega numerosos cuentos: "Esta mañana y otros cuentos", "La muerte y otras sorpresas" o "El otro yo"; También nos deja obras dramáticas: "El reportaje" o "El viaje de salida"; novelas: "La borra de café", "Geografías" o "Primavera con una esquina rota"; multitud de poemas, y ensayos, todo un lujo para el lector.

Sin embargo no hay nada que hable mejor de una autor, que su propia obra, por eso, como homenaje al gran escritor uruguayo, quiero poner un poema suyo, que leamos y nos lo recuerde.
Hasta siempre, Mario:
Te quiero
Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.
Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

1 comentario:

Nerea dijo...

Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño

que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido

por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?

Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.

No me lo digan cuando me despierte.

Mario Benedetti



Hasta pronto don Mario.